La fotografía de este artículo muestra a un niño de tres o cuatro años toreando con un capote de juguete en la plaza de Peñascosa. Ese niño soy yo. Antes de conocer grandes plazas, figuras o ganaderías, conocí los toros en Peñascosa. Hoy no sería tal como soy de no haber vivido aquellos años en las fiestas taurinas de Peñascosa.
Todavía, cuando suena un pasodoble, regreso a los veranos de los noventa. Recuerdo el miedo, la emoción, la alegría y esa mezcla de sentimientos que un niño no sabe explicar. Para mí, la tauromaquia reúne algo único: la vida y la muerte, la razón y el instinto, la conciencia y lo irracional, enfrentados hasta crear arte. No es extraño que Goya y Picasso la representaran, ni que García Lorca y Hemingway la llevaran a la literatura.
Con los años acudí a grandes plazas, vi corridas de figuras y conocí otras expresiones, como los bous al carrer. He observado al toro en el campo y he entrevistado o trabajado con nombres como El Fandi, Victorino Martín y Manuel Escribano. El toro forma parte de mi vida. Se cuela en mis sueños, pesadillas, recuerdos y nostalgias. Despierta al niño que fui.



También me supera. Soy incapaz de controlar el miedo que me provoca y demasiado cobarde para ponerme delante de uno. Quizá por eso admiro tanto a quienes lo hacen.
En Peñascosa, además, los toros son cultura, historia y economía. Atraen visitantes, llenan las calles y sostienen una parte importante de nuestras fiestas. Basta recorrer la sierra y encontrar antiguas plazas de tienta de piedra para comprender que este vínculo viene de lejos.
Toros en Peñascosa, su futuro y nuestras intenciones
Ahora sí, la respuesta: creo que debemos proteger esta tradición, porque sin ella Peñascosa perdería parte de su identidad. Y yo perdería la mía.
Si depende de mí, en Peñascosa seguirá habiendo toros.

A día de hoy, sigo esperando con ilusión los días de toros en mi pueblo. Me sigue despertando sensaciones únicas, que solo esta fiesta en este lugar consigue. Sin embargo, hace poco, hay algo que me produce una emoción diferente, creo que más grande que cualquier encierro o festival: ver a los niños jugando a los toros en Peñascosa. Es algo de lo que podría escribir largos textos, y jamás conseguiría explicar. Creo que lo mejor, es verlo en directo, y sentir lo que no puedo expresar con palabras.
Rubén Teruel

Según la demanda de los ciudadanos del término municipal de Peñascosa y con esto me refiero a las pedanías que al fin y al cabo son barrios del pueblo en sí, hay que invertir más en los barrios, aquí pongo un ejemplo de Albacete, aquí se invierte en el centro de la ciudad pero también en los barrios de la periferia porque hay que tener en cuenta que también son contribuyentes pagando impuestos y participando en la campaña electoral así como en su decisión de confianza a la hora de votar. Yo iré a votar y té daré mí voto está vez, pero si no tratas por igual a toda la comunidad tanto en la prestación de servicios como en otros temas, conmigo ya no cuentes y dicho esto, espero que tengas suerte y lo hagas muy bien.
Estoy total mente con Tigo